Tras cada paciente hay una historia que no encaja, un secreto que no se cuenta y una herida oculta que no aparece en ningún diagnóstico. Curar es solo el principio; lo que viene después puede ser mucho peor.
Hay heridas que no se ven, y vidas que no sanan.
En un hospital donde cada día se lucha por salvar cuerpos, las historias de quienes sobreviven revelan una verdad mucho más incómoda: curar no siempre significa sanar.
Silvia, una doctora marcada por un pasado que no ha conseguido enterrar. Luz, atrapada en una silla de ruedas y el hombre que la ama, o al menos eso cree ella. Candela, aferrada a recuerdos que se desvanecen por momentos. Lola, una enfermera devorada por su propia oscuridad. Jota, un adicto que huye de sí mismo. Bárbara, una mujer a punto de dar a luz, en conflicto entre lo que le enseñaron y lo que siente. Guille, un hombre hundido en su culpa.
Sus vidas se entrelazan en un relato intenso y humano donde el trauma, los secretos y la memoria marcan el rumbo de cada decisión.
Porque sobrevivir no es suficiente. Y a veces, seguir adelante exige enfrentarse a aquello que más duele recordar.
Hay libros que cuentan una historia… y otros que te obligan a habitarla. Este libro pertenece a los segundos. De prosa contenida y mirada humana, el autor se adentra en ese territorio donde el dolor deja de ser clínico y se vuelve íntimo, silencioso, difícil de nombrar.
Aquí no hay concesiones ni artificios: solo vidas que se cruzan, heridas que no cicatrizan y una verdad que se filtra poco a poco, hasta quedarse.
Un relato que no busca tranquilizar, sino revelar. Y que, precisamente por eso, deja huella.
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Jorge Herrero Blázquez (Móstoles, 1982)
Es fisioterapeuta y trabaja cada día con el dolor físico. A lo largo de su trayectoria, el contacto continuo con sus pacientes le ha llevado a comprender que no todas las heridas pueden tratarse con las manos, y que existen otras mucho más profundas, invisibles, que permanecen incluso cuando el cuerpo parece haber sanado.
Esta mirada cercana al sufrimiento humano, a las historias que se esconden detrás de cada persona y a lo que rara vez se expresa en voz alta, es el punto de partida de su escritura.
Amante de la novela negra y de los relatos que exploran los límites de la condición humana, en Curar no basta, su primera novela, se adentra en ese dolor que no se ve… pero que marca, transforma y acompaña mucho más allá del cuerpo.